
Alguna vez me he preguntado si en lugar de estudiar una (algunos dos) licenciatura, deberíamos estudiar unas cuantas para llegar a los niveles de conocimientos y técnicas que se nos exige en una carrera investigadora. Y es que el que me lea que se dedique a la ciencia, al menos en el campo de las “biociencias moleculares”, como está de moda llamarle ahora, estará de acuerdo con las habilidades que tenemos que exhibir a lo largo del día como si fuera para lo que se nos ha preparado en la licenciatura propiamente dicha (¡já!). Así, detallaré una serie de “profesiones” que uno tiene que desempeñar día a día en el laboratorio, o en su ámbito para progresar en este “mundillo” que es la ciencia.
Así un científico tiene que ser:
Ingeniero, porque un ingeniero es una persona que resuelve problemas, y un científico resuelve problemas a todas horas. Un científico tiene que diseñar experimentos, y tiene que tener en cuenta TODO: materiales, disponibilidad, personal, fondos, experiencia previa, y además tomar todo esto y hacerlo lo más óptimo posible (y ya sé que óptimo es un absoluto incuantificable).
Artesano, porque después de diseñar el experimento hay cosas que no están disponibles en el mercado, y entonces entra esa chispa creativa del artesano que con lo que tiene a mano y herramientas más o menos rudimentarias se monta el cacharro, aparato, o sistema que necesite. Aún recuerdo los sistemas de lentes acopladas a cajas de corcho blanco que había que montarse en el departamento de Genética de Sevilla para los experimentos.

Economista, microcentrífuga 5000€, varios anticuerpos, 1200€, tubitos de pre mix de PCR 250 €, pipeta multicanal 600€, varios siRNA, 1200€; que te gastes casi lo que tú ganas en un año en hacer un experimento y que el control negativo sea positivo (¡a la basura!) no tiene precio.
Cocinero, y no sólo porque seguir un protocolo es lo más parecido a seguir una receta, sino porque asó como cuando un buen cocinero se encuentra con “huecos” en la receta, tales como tiempos de cocción, o la especia que le falta para darle el último toque, un buen científico sabe por experiencia cómo rellenar los huecos de esos protocolos esqueléticos a los que se enfrenta habitualmente.

Médico, lejos del glamour del House resuelvelotodo, y del happy mundo donde todos se lían con todos de Anatomía de Grey, nosotros tenemos que aprender a abrir animalitos (véase ratas, ratones, zebrafishes) y hacerles cosas (véase implantarles tumores, sacarles órganos, sacarles fetos, insertarles embriones, qué bonito…), y a veces- sólo a veces- volver a cerrar y coser, y que no se mueran, que te jode el experimento que llevas preparando desde hace 5 meses… desfibrilo yo al ratón con los cables de la tele si hace falta.
Fotógrafo, y no hablo de la típica foto que vemos de un ratón gigante con el receptor de la hormona de crecimiento constitutivamente activo al lado de uno normal, no. Hablo de que un microscopio confocal es en esencia igual que una cámara digital…excepto porque en una cámara tienes diafragma, objetivo, iso y velocidad de obturación, y en un confocal además tienes líquidos de inmersión, potencia del láser, ganancia del sensor, configuración de filtros para diferentes longitudes de onda, posibilidad de hacer cortes en diferentes planos focales, y algunos parámetros más que volverían loco a cualquier fotógrafo. Y por si esto fuera poco, además de la fotografía digital, te tienes que meter en un cuarto oscuro, exponer con ayuda de un temporizador la película para los western blots, y después ponerle el líquido de revelado y de fijación…y todo a oscuras con la lucecita roja, como en las pelis.
Informático, y me vendréis diciendo que no, que el uso del ordenador está tan institucionalizado como el de la tele. Sí, pero apuesto a que cuando miráis el Facebook no estáis diciéndole qué algoritmo tiene que utilizar para mandarle la galleta de la suerte a tus amigos, cosa que uno tiene que hacer cuando trabaja con programas de alineamiento de secuencias. Y si hablamos ya de análisis transcriptómicos de microarrays, agárrate.

Diseñador gráfico, yo me río cuando veo a la gente yendo a cursos de diseño gráfico donde le enseñan a usar photoshop, ilustrator, flash, y programas de este tipo…me río porque a mi se me ha exigido su uso, sin pasar previamente por ninguna formación. Y es que las imágenes tan bonitas que uno ve en los libros de la carrera de proteínas interaccionando unas con otras, y las membranas perfectas con efecto de sombreado, esas las hace el becario de turno, fijo.
Escritor, porque un paper puede no ser el mejor ejemplo de literatura contemporánea, pero ¡oye, hay que escribirlo! Y no sólo vale con poner tus resultados…cuando uno tiene limitaciones de caracteres tiene que pensarse bastante la palabra que mejor define lo que quieres enseñar. Si Góngora levantara la cabeza y leyera un Nature.
Traductor, En pocas palabras, English is the new Latin.
Vendedor, porque no basta con que tu trabajo sea bueno, demuestres que has encontrado la piedra filosofal de la biología molecular, o hayas desarrollado ratones transgénicos que bailan la jota, además hay que saber vender la moto.
Mendigo, porque el científico actual (al menos en este país) tiene que desarrollar hasta sus últimas consecuencias el arte de “dame argo, ¿no?”. Hay que poner cara de hambre, pero a la vez tienes que convencer de que vas a salvar el mundo para que suelten la pasta. Bueno, reconozcamos que este punto podría entrar en "vendedor", al fin y al cabo, tú no le abres la puerta a la yonki que pide leche, igual que no se la abres al tipo enchaquetado que vende enciclopedias.

Arqueólogo, o cómo encontrar ese paper de 1976, crucial para tu tesis, que resulta que la revista que lo publicó, ha decidido digitalizar sólo desde 1995, y la única copia que hay en la ciudad está en un sótano de la hemeroteca de la facultad de medicina de la Complutense. Y si tienes la suerte de encontrar la ubicación entre los pasadizos del edificio sin perderte, además de encontrar la hemeroteca abierta, si además te permiten el acceso a él, y lo ves en una de las vitrinas polvorientas (que probablemente aun tengan las huellas de Ramón y Cajal) todavía puede que se lo hayan comido las polillas. Bueno y no digamos volver a salir de ese sótano, digno de Indiana Jones (yo probé a llamar a emergencias, pero ahí no hay cobertura).
Maquetador gráfico, porque las figuras no se montan solas, y no basta con obtener las imágenes, escanear los geles y escribir los textos, no, hay que montar las figuras. Y que yo recuerde en biología no hay una asignatura que te enseñe a distribuir tus fotos, gráficas y tablas de una manera visualmente efectiva y armoniosa, y menos aun del uso del ilustrator.
Divulgador, y resulta que aunque te importe un pimiento lo que los demás piensen, y sepas que tus datos demuestran sin lugar a dudas que tu proteína fosforilada hace malabares, si no te presentas en un congreso con tus diapositivas y consigues que el público te entienda, como científico valdrías un poco menos.

Filósofo, por supuesto, no es casualidad que un doctor en inglés sea PhD, es decir Doctor of Phylosophy. Un filósofo es quien se pregunta cosas y busca las respuestas. Un investigador lo hace todo el tiempo, desarrolla hipótesis y trata de buscar aproximaciones experimentales para comprobarlas.
La gran diferencia es que los científicos, a diferencia de los filósofos, aunque ambos sean investigadores, finalmente comprueban sus hipótesis. No hay otra cosa que le guste más a un filósofo que una outstanding question…

Y esto es con lo que uno tiene que lidiar día a día.
Pero como es vocacional…
References:
Imágenes de www.phdcomics.com




